miércoles, 20 de febrero de 2008
No se sabe lo que vale el agua hasta que se seca el pozo
entrevista a laura gallego

Laura Gallego: No soy quién para decir a la gente lo que debe leer. Sobre todo a los futuros escritores, porque quien quiera ser escritor debería leer de todo, cuanto más variado, mejor. En cuanto a cómo pulir su estilo... sólo conozco una manera: escribiendo. Cuando más se escribe, mejor se escribe. Hay que ser también crítico con uno mismo: podemos tener mucho cariño a una primera novela, pero hay que ser consciente de tanto de sus virtudes como de sus defectos, para mejorar en la próxima obra. Porque, como en todo, a escribir se aprende escribiendo, así que es cuestión de paciencia. El que a uno le rechacen una novela no implica que sea mal escritor, es simplemente que está aprendiendo. Y a menudo es necesario escribir muchos libros y que te den calabazas muchas veces antes de empezar a publicar. A mí me rechazaron trece libros y me publicaron sólo a partir del libro número catorce. Y aquí estoy.
R: Realizas muchas visitas a colegios e institutos, dando charlas por toda la geografía española… ¿sientes que su obra tiene mayor aceptación entre la gente joven por sí misma o la fantasía no encuentra en este país demasiado asidero entre los más adultos?
Laura Gallego: No lo sé. Es cierto que tradicionalmente en España se ha considerado la fantasía como algo “para niños”, pero también es cierto que hay adultos a los que no les llamaba la atención la fantasía y, sin embargo, leen mis libros; y que, entre los adultos aficionados al género, hay gente a la que le gustan mis libros, y gente a la que no. No sé. El 80% de mis lectores son adolescentes, y no sé si es porque mis libros son juveniles, o porque son de fantasía. Y no me preocupa. Lo importante es que haya alguien al otro lado, tenga la edad que tenga.
R: Con las ventas y la aceptación de los dos primeros libros de la saga “Memorias de Idhún” mucha gente seguro que se replanteó el mito de que los chavales no leen.. ¿crees que leen poco o simplemente padres y profesores no les empujan hacia lecturas más adecuadas a su edad y por eso muchas veces rechazan las propuestas?
Laura Gallego: El problema es que durante mucho tiempo se ha asociado la literatura infantil y juvenil con algo que ha de ser, por norma, educativo o (lo que es peor) hasta moralista. De modo que muchos chavales no encuentran mucha diferencia entre un libro de texto y una novela. A esto hay que añadir que normalmente uno aprende a leer en el colegio, por lo que “leer” para muchos equivale a “deberes”. No se trata sólo de buscar lecturas “adecuadas a su edad”, porque a menudo dichas lecturas suelen ser para ellos un soberano tostón. Se trata de que la gente asuma que leer es un placer, es entretenido, es emocionante. Que es una forma de ocio como otra cualquiera: como ir al cine, como jugar a la consola, como hacer deporte... Y eso, creo yo, es más fácil conseguirlo si los niños leen desde jovencitos, no sólo en el colegio, sino también en casa. Y se acostumbran desde pequeños a entrar en las librerías y a escoger sus libros, como quien entra en una juguetería y elige los regalos que quiere que le traigan los Reyes Magos. Por otro lado, hay una diferencia entre un libro “con contenido” y un libro “con moraleja”. Los libros con moraleja resultan repelentes. Los libros “con contenido” son emocionantes. Y los buenos libros, tanto para jóvenes o para adultos, son aquellos que tienen contenido. Los libros con moraleja dan respuestas. Los libros con contenido plantean preguntas y nos hacen pensar. Y creo sinceramente que a los chavales, en general, les disgustan los libros con moraleja y les gustan los libros con contenido que además les entretengan y les hagan disfrutar.
c de Ende, tu escritor favorito, en Idhún? ¿Recurres a menudo a las imágenes para escribir tus obras?
Laura Gallego: Es curioso, porque el mismo concepto de Memorias de Idhún es muy “manga”, y sin embargo lo desarrollé incluso antes de saber que el manga existía (lo sé, soy una otaku tardía). Por eso me gusta el manga. Las historias que yo inventaba cuando era adolescente trataban de gente aparentemente normal que viajaba a un mundo mágico; también me gustaba conceder mucha importancia a los sentimientos. Y cuando empezó a llegar el anime a España me enganché a algunas series, alucinando porque esas historias que yo escribía estuviesen también reflejadas en los “dibujitos japoneses”. Luego me hice devoradora de manga, así que sí, alguna influencia tiene que haber. Pero empezó a gustarme el manga porque algunos conceptos, temática y personajes me recordaban a mis propias historias, principalmente, Memorias de Idhún. No fue al contrario.
En cuanto a Ende, me ha influido de muchas maneras, pero es difícil encontrar rastros concretos en mi obra. Quizá mi libro con más “vena Ende” sea “El coleccionista de relojes extraordinarios”.
R: ¿Cuál es tu personaje favorito en la saga de Idhún, o si no lo tienes, el que más te costó inventar?
Laura Gallego: A estas alturas, después de tanto tiempo, me resultaría más fácil decir cuáles no me gustan. Les tengo un cariño especial a todos.
R: Es de agradecer que, en las relaciones íntimas entre los protagonistas, tengas tan poco falso pudor a la hora de narrar… ¿crees que en general en la literatura fantástica se tiende a no ser realista y sinceros en estos temas, o algo en ese sentido ha cambiado?
Laura Gallego: Creo que la literatura fantástica en general tiende a dejar muy aparcados los sentimientos de los personajes, y cuando aparece el tema, suele ser más bien una subtrama secundaria, más en plan “para que haya un poco de todo” que porque realmente tenga peso en la historia.
Luego también hay una nueva tendencia dentro del “fantasy” que se ha dado en llamar “fantasía realista” y que sí introduce relaciones íntimas con todo lujo de detalles, quizá para crear una obra más “adulta” y distanciarse así del “fantasy” juvenil.
Creo que yo estoy en el punto intermedio. En algunos de mis libros la historia de amor es importante y no una mera subtrama, y los personajes van avanzando en su relación, van madurando y, por supuesto, experimentan deseos y emociones y mantienen relaciones íntimas. Pero no me gusta dar detalles. No creo que sea falso pudor. Es, simplemente, que prefiero respetar la intimidad de los personajes. Como ya he dicho, y a pesar de todo lo que les hago sufrir, les tengo mucho cariño. Y no creo que les gustase tener a cientos de lectores mirones espiando entre sus sábanas.
R: ¿Te sorprenden a veces los lectores con sus preguntas sobre tus libros? ¿Alguna anécdota curiosa?
Laura Gallego: Vaya si me sorprenden. Tengo una colección de preguntas curiosas, por ejemplo: ¿Alrededor de qué gira Idhún? ¿Cuánto mide un shek? ¿Gerde lleva ropa interior? Son mis tres favoritas, pero tengo más.
R: ¿El día o la noche valenciana? A menudo los escritores afirman que tan solo pueden hacer su trabajo por la noche, cuando los ruidos diurnos desaparecen de su cabeza…
Laura Gallego: Cierto, yo trabajo por la noche. Toda la noche. Normalmente, hasta que amanece, pero otras veces me he quedado hasta las diez o las once de la mañana... habiendo empezado a medianoche más o menos.
R: ¿Te abruma la atención que recibes por parte del público y los medios? Desde hace tiempo tienes una página en internet, donde estás en estrecho contacto con los fans… ¿te ayuda eso a escribir mejor?
Laura Gallego: Me abruma un poco porque soy una persona bastante tímida. Pero no me quejo, al menos por el momento.
En cuanto a la web, por un lado me ayuda a escribir mejor porque gracias al contacto con los lectores soy más consciente de que existe alguien al otro lado, dar un poco de forma a la idea de “lector-que-va-a-leer-mi-obra”, y eso me ilusiona y a la vez me obliga a exigirme más para no decepcionarlos. Por otra parte, me quita mucho tiempo, cada vez más.
R: Muchos lectores se iniciaron en la fantasía con Tolkien, Ende, Rowling o Weis, entre otros, y sus obras les marcaron profundamente… ¿sientes que a algunos fans les ocurre lo mismo con el mundo de Idhún? ¿te gustaría que pasara el tiempo y releyeran tus libros de vez en cuando, como ocurre con Harry Potter, El Señor de los Anillos y otros?
Laura Gallego: Es todavía pronto para saber cómo van a influir mis obras en mis lectores, pero muchos de ellos dicen haber empezado a leer gracias a alguno de mis libros, que fue el que les enganchó a la lectura. Algunos releen mis libros varias veces. Ahora bien, lo que diferencia a los grandes clásicos de otras obras es que pasa el tiempo y no pierden validez, son mucho más que una moda pasajera. No me atrevo a aspirar a tanto, pero sí me encantaría que, dentro de diez, veinte o treinta años, los que ahora disfrutan con mis libros los recordasen con cariño.
R: ¿Está leyendo ahora mismo algún libro? ¿Las promociones y la atención que recibe no se convierten a veces en una maldición?
Laura Gallego: Estoy acabando “Nicho de Reyes”, de Tobías Grumm. Tengo también empezado el primer libro de la serie de Alvin Maker, de Orson Scott Card. Y tengo a mitad una trilogía de ciencia-ficción: este verano leí, entre otras cosas, “Marte Rojo”, de Kim Stanley Robinson, y lo próximo que leeré probablemente sea “Marte Verde”, su continuación.
No considero la promoción como una maldición. Sería así si a la mayoría de la gente le hubiese decepcionado el libro, pero no ha sido el caso, afortunadamente. El único punto negativo es que trabajo mucho más en cosas que no son estrictamente escribir. Pero después de todo, la promoción tiene sus fechas y sus épocas. Fuera de esas fechas, que traen consigo mucho más trabajo, viajes y ajetreo en general, mi vida no ha cambiado sustancialmente.
R: Para terminar, ha sido un placer charlar contigo… ¿qué les dirías a los lectores y otakus de Fantasymundo para despedirte?
Laura Gallego: Pues que gracias por haber tenido la paciencia de leer hasta aquí. Y que espero que en el futuro sigamos compartiendo buenos momentos y buenos libros.